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Restauración de la Casa del Condestable, en Pamplona

Texto: Comunicación Ascer
Documentación gráfica: Premios Cerámica Ascer

La Casa del Condestable es Bien de Interés Cultural desde 1997. En 1998 fue declarada en estado de ruina y, poco después, la adquirió el Ayuntamiento de Pamplona.

En 2001, su rehabilitación fue encomendada por concurso a Tabuenca&Leache Arquitectos, que dirigieron un equipo pluridisciplinar de arquitectos, ingenieros, aparejadores, arqueólogos, restauradores e historiadores. El proyecto, cuya memoria se reproduce a continuación, obtuvo el primer premio por unanimidad en la categoría de Interiorismo de la octava edición de los Premios Ascer de Arquitectura e Interiorismo.

1. La historia

La Casa del Condestable ocupa un solar trapezoidal frente a la iglesia de San Saturnino o San Cernin, patrón de la ciudad, que dio nombre al antiguo burgo medieval de San Cernin, de trazado hexagonal, atravesado de este a oeste por la entonces denominada Rúa Mayor de los Cambios, por donde discurría el Camino de Santiago a su paso por la ciudad.

El edificio se construyó a partir de 1548, año en el que Luis de Beaumont, IV Conde de Lerín y Condestable del Reino, compró cuatro casas colindantes para ampliar la suya, sita en la esquina de la calle Mayor con la calle Pellejerías (actual Jarauta). Este emplazamiento privilegiado era acorde con la importancia de sus títulos de nobleza, los de mayor rango y prestigio de la Navarra de la época.

Al fallecer el conde, en 1564, la casa palaciega pasó a manos de su hija Brianda de Beaumont, que se casó con un hijo del Duque de Alba, sellando así matrimonialmente el pacto con la corona de Castilla, que había permitido, en 1512, la anexión de Navarra por parte de las tropas del Duque. Los títulos de ambas familias quedaron reunidos desde la siguiente generación. En ese mismo siglo, se añadió a la propiedad el caserón contiguo de la calle Pellejerías, antigua “casa accesoria” de Francés de Beaumont, primo de Luis, cuya casa principal se encontraba al otro lado de la calle.

En 1590, el palacio fue cedido a los obispos de Pamplona, quienes lo ocuparon como residencia episcopal hasta 1740. Poco después, en 1752, el edificio fue también sede provisional durante ocho años del Ayuntamiento pamplonica.

El Duque de Alba mantuvo la propiedad del edificio hasta finales del siglo XIX, por lo que fue también conocido como la “Casa del Duque”. Su nuevo propietario, Juan Seminario, acometió obras de gran envergadura para explotar económicamente el inmueble. Se habilitaron locales comerciales y artesanos en la planta baja y viviendas particulares de alquiler en las plantas elevadas. El maestro de obras Pedro Arrieta reformó, en 1891, la fachada a la calle Mayor, para reducir el tamaño de los grandes huecos de ventana y sustituir el balcón de esquina por un chaflán con miradores, según el gusto de la época. El edificio perdió su aspecto de mansión noble del siglo XVI y adquirió una imagen de vivienda burguesa decimonónica.

2. El edificio

En el momento de acometer el proyecto, las trazas generales de los edificios originales eran casi irreconocibles por las reformas y añadidos sufridos durante los siglos XIX y XX. Se abrieron portales y escaparates en la planta baja, se cubrieron los patios, se construyeron entreplantas para un mayor aprovechamiento comercial y se crearon nuevas escaleras de acceso a las viviendas.




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