Texto: Luscodourado
Las imágenes procesadas a alta resolución corresponden a un 1% de su dimensión, y gracias a la rapidez del movimiento de los ojos se perciben como secuencias sucesivas que el cerebro unifica como si se tratase de un conjunto. Así, en cada imagen general que miramos, no percibimos el 99% de lo que se muestra, y en las distintas percepciones vamos unificando los componentes del espacio para ir formando la imagen completa a cada parpadeo de los ojos.

En el movimiento de los ojos, el punto de interés visual se sitúa en la región central de la retina. Este punto está situado en la fóvea y es el único conjunto de células que permite una visión de alta resolución. El 99% restante de la retina está destinado a la recepción de imágenes de baja resolución.
Si se pierde la visión o la sensibilidad luminosa de las células inoculares, desciende la nitidez de las imágenes, algo que sucede con frecuencia, generalmente en personas de edad avanzada. La degeneración inocular puede producirse por motivos distintos, pero la pérdida de visión por la edad puede afectar a personas de 60 a 80 años, entre un 10% y un 20%.
Por otro lado, la visión del mundo es posible gracias a las proteínas pigmentarias de los conos, sensibles de modo especializado cada una al color rojo, verde o azul del espectro de luz visible respectivamente. La cantidad de luz absorbida por cada tipo de cono se traduce en señales eléctricas que los nervios retinianos transmiten al cerebro para producir estímulos que provocan la sensación del color correspondiente, así como la forma y la acción del movimiento.