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Esculturas que siempre cambian al observador

Francisco Escudero y la intimidad de las formas humanas

Texto: Redacción

Piel y piedra

En este ambiente, pudo Escudero Carril desarrollar su humanidad para aportar al crecimiento de nuestra sensibilidad el alma creativa de un trabajador de las cosas admirables.

El dibujo, la creacción manual, marcaban su futuro ya en su infancia: sus cinco años al lado de reconocidos artistas, durante sus años de formación académico-artistica en la Escuela de Artes y Oficios; después, varios años en los ambientes de las artes en la Italia de los años 80.

Su incansable busqueda artística le permitió estar presente con sus obras en muchos municipios de Galicia y Portugal, con numerosas exposiciones a lo largo de la península ibérica y de Francia.

Piel y piedra

Cara con cruz

La exposición es una buena muestra para aprender compartiéndola, para inducir al observador en caminos de armonía. Carbones, sanguinas, marmol negro, blanco yeso... Femenino o masculino. El rostro, los detalles de las manos, el resalte de los materiales... Una aportación de la composición natural de la materia a la idea creativa del ser humano, que se admira de sus propias sorpresas al descubrir que aprende en cada decisión, que incrementa la armonía plástica en cada obra. La decisión del escultor que crece desprendiendo su saber hacia el observador agradecido que admira gozosamente el mensaje empático del artista, de Francisco Escudero Carril.




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