Texto: Comunicación Ascer
Documentación gráfica: Premios Cerámica Ascer
En los pisos superiores, -salvo dos de los salones ocupados por sociedades culturales- las estancias fueron compartimentadas, sus techos artesonados de madera cubiertos por cielos rasos y sus ventanas divididas para dar luz a distintas habitaciones, con distribuciones y corredores que convirtieron el edificio en un laberinto de tabiquerías. Los artesonados fueron, además, perforados por patios de luces y el lado sur del patio principal fue ampliado en toda su altura. El estado de abandono general del inmueble, con numerosas infiltraciones de humedad por las cubiertas, completaba un panorama desolador.
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| Patio de la planta segunda |
Fue necesario realizar, en paralelo al desarrollo del proyecto básico, obras previas de limpieza y derribos, así como diversos estudios que permitieran conocer con mayor exactitud la realidad del estado de conservación y los valores originales del edificio. Las obras citadas se ejecutaron en varias fases entre los meses de diciembre de 2001 y junio de 2002. Consistieron en la demolición de entreplantas, tabiquerías y falsos techos. Se realizaron también sondeos y catas arqueológicas, y los estudios históricos permitieron datar y conocer la génesis y la evolución del edificio a lo largo de sus años de existencia.
Así, fue posible reconocer un patio principal de columnas octogonales de piedra con una galería superior de arcadas de ladrillo. La introducción del patio principal rectangular, que actúa como elemento vertebrador, es una operación típicamente renacentista. En este caso, la geometría irregular del solar impuesta por la traza medieval del burgo de San Cernin obliga a girar los muros interiores buscando un compromiso entre el ideal de equilibrio y simetría expresado en las fachadas interiores del patio y las posibilidades constructivas de salvar con estructuras horizontales de madera luces de cierta dimensión, que obligan a buscar un acercamiento tendente al paralelismo con las fachadas exteriores. La introducción de la escalera en el ángulo sureste del patio ayuda a este propósito, si bien el conflicto geométrico persiste en toda la zona próxima a Jarauta, y las anomalías constructivas que produce acabaron generando patologías en forjados, fachadas y cubiertas.
La planta baja sigue la secuencia clásica de zaguán, patio principal y jardín o patio trasero; si bien éste, lindante con el caserón de Francés, ve muy limitado su tamaño. En esta zona trasera estuvieron las caballerizas. El palacio original no tenía salida al patio de manzana, al estar separado por el huerto del edificio medianero de la calle Mayor.
Los salones nobles se disponían en la planta primera, en torno al patio. La planta segunda, de menor altura, se destinaba a las estancias de servicio, comunicadas con las de la planta inferior mediante pequeñas escaleras interiores cuya disposición original se ignora. El caserón de Francés tiene una planta más, y sus fachadas ofrecen una composición diferenciada.
Pese a su ambición formal y dimensional, el edificio se caracteriza por una gran austeridad constructiva y ornamental, muy alejada de los momentos más brillantes de la arquitectura renacentista peninsular. Lo más reseñable es el conjunto de alfarjes o artesonados de madera, muy similares a los del Palacio Escoriaza- Esquivel de Vitoria, construido precedentemente en la década de 1540.
Grandes jácenas de madera de pino dan apoyo a jaldetas transversales sobre tocaduras. Sobre las jaldetas, cintas y saetinos de lados achaflanados enmarcan recuadros de tabla dispuesta en el trasdós. En el zaguán y la planta noble, ménsulas de modillones refuerzan el apoyo de las jácenas, oculto por el arrocabe a lo largo de la pared.