Cada persona, cada grupo, un hábitat propio
Texto: Anxo Barreiro
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| El órgano del equilibrio nos permite controlar las posiciones corporales y los movimientos |
Esta mayor libertad de acción respecto al resto de primates es posible gracias a su disponibilidad de extremidades y a que cuentan con unas condiciones anatómicas y fisiológicas que les otorgan una operatividad inteligente muy superior a la de los demás seres del reino animal. La prensilidad de sus dedos es fundamental, tanto por su forma como por sus características articulares, cobrando una especial importancia la oponibilidad del dedo pulgar, su capacidad para apretar y sujetar.
La libertad de acción y movimiento de las extremidades, junto con las posibilidades de movilidad de la cadera y la cabeza, permiten al ser humano realizar un giro de 180º; y puede ejercitar flexiones y extender en todas las direcciones las extremidades delanteras o superiores. En nuestros movimientos y posiciones, por otro lado, está presente permanentemente el órgano del equilibrio, casi siempre olvidado al hablar de la actividad del cuerpo. De este pequeño laberinto depende, en todo momento, nuestro referente de posicionamiento y orientación en el espacio.
Los ojos, situados en la parte frontal de la cabeza y con proporciones elevadas en relación con la dimensión de la cara, nos permiten evaluar la relación de proporciones y nos proporcionan una visión estereoscópica de las distancias del entorno. Esta visión de alta calidad también nos sirve para diferenciar gamas de colores, planos y volúmenes, así como los diferentes tamaños de los objetos.
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| 1º: Articulación elipsoide. Movimientos circulares y de flexión. En los dedos y palma de la mano. 2º: Articulación esférica. Movimiento en todas las direcciones. Movimiento del hombro, la cadera... 3º: Articulación en bisagra. Movimiento de extensión y flexión. En dedos y codos. |
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| Articulación plana, los giros siemprelimitados por la acción de los ligamentos,permiten el movimiento en los huesos tarsianos, las costillas y las vértebras dorsales. |
Respecto a la capacidad olfativa del ser humano, es muy reducida en relación a la de otros mamíferos no primates. No obstante, no es menos importante la función de respiración y sus efectos, que se llevan a cabo a través de un circuito interno de ventilación, con un sistema de oxigenación en funcionamiento permanente. Para su correcta nutrición en un espacio interior, es preciso ponderar las condiciones de confortabilidad exigibles al ambiente olfativo, así como las relativas a una apropiada oxigenación.